¿Y porque ella debe ocupar todos mis pensamientos?, ¿porqué no logro alejarla de mi mente por un instante?, ¿porqué tengo que estar en la tortuosa dinámica de estar enamorado?
¿Porqué si me trata mal, la perdono sin dudarlo?, ¿porqué si me da un poco de cariño, me emocionó tanto?, ¿porqué ansió su compañía con tanta fuerza?, ¿porqué sufro en silencio porque no puedo tenerla?
¿Y cuál es el porque de todo lo anterior?, es porque la quiero tanto, ¿y porque?, no lo se, así lo siento, me respondo a mi mismo sin necesidad de pensarlo.
Y sin pensarlo la busco en todos lados, desesperadamente, aunque se que no esta ahí, su presencia en mi vida es tan frágil que hace de todo esto una experiencia aterradora.
Tan aterradora como la calma que siento cuando me abraza, tan aturdidora como el instante en que nuestros labios se juntan, y tan contradictoria que es el peor riesgo que he tomado y la mejor apuesta que he hecho.
Podría perder el poco sentido que ha mi vida le queda, podría ganar la dicha de muchas alegrías inciertas, pero estoy seguro que lo mucho o poco que yo tenga, por una sonrisa de ella, vale la pena.
Jesús Bautista

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